La metoposcopia es una antigua técnica de adivinación que consiste en el análisis de arrugas de la frente. Los primeros estudios se llevaron a cabo por Girolamo Cardano, que era médico, curandero, astrólogo, matemático, filósofo, demonólogo e intérprete de los sueños. Vivió en Lombardía entre 1501 y 1576 y escribió un tratado sobre la metoposcopia que vio la luz casi un siglo después, cuando se publicó en París en 1658.

La metoposcopia se extendió en forma de libros de texto, y en el siglo XVII había alrededor de veinte manuales en circulación dedicados al tema. Debes considerar que en esa época los científicos creían en la alquimia y la astrología. Para ellos, si los planetas influyen sobre la persona, este influjo debe ser mayor en las partes de la anatomía más cercanas al cielo, como la cabeza.

Técnica de la metoposcopia

La relación con la astrología es obvia: el principio fundamental de metoposcopia es que las arrugas son diferentes en cada individuo, porque los planetas actúan de manera diferente en función de las predisposiciones individuales reportadas en el horóscopo natal. Los ejecutantes de esta disciplina deben ser capaces de rastrear el carácter de una persona y su destino analizando la distribución y de arrugas de la frente. La frente se fracciona en 7 áreas de estudio, cada una de las cuales recibe la influencia de un planeta determinado.

A partir de la raíz del cabello es el área de Saturno, seguido en orden decreciente por las de Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y la Luna. Por ejemplo: las arrugas profundas en la zona de Júpiter indica un personaje que se caracteriza por la influencia del planeta y es alegre, generoso y de ideas nobles. Una arruga en la zona de Marte indicaría carácter más bien orgulloso y agresivo. La intersección vertical de una arruga con dos arrugas horizontales refuerza la importancia de las dos horizontales.