La bola de cristal

La cristalomancia, o adivinación mediante cristales, es una mancia que se remonta, según fuentes, al Egipto de los faraones. Siglos, después, los adivinos de la antigua Grecia usaban el cuarzo como canal de sus predicciones.

El cristal es el medio a través del cual evoca imágenes la persona dotada para la adivinación. Alguien con la sensibilidad adecuada consigue ver ciertas imágenes abstractas o colores mediante los cuales desentrañar las cuestiones sobre el pasado, el presente y el futuro.

Otra particularidad de la bola de cristal consiste en que, al agudizar los sentidos de la persona, el adivino potenciará su característica dominante. Puede volverse más clarividente, y desarrollará su capacidad para ver imágenes; o más clarioyente, y entonces será capaz de escuchar mensajes auditivos.

¿Qué es la cristalomancia?

La cristalomancia consiste en observar objetos reflectantes y, a través de la mirada, obtener la predicción. Como en cualquier mancia, un vidente necesita hallar el medio idóneo para ejercitar sus cualidades. Desde tiempos remotos se utilizaban estanques o recipientes con agua u otro líquido. También se puede ejercitar la  cristalomancia con cristales de diversas formas, piedras preciosas, o cualquier joya con superficie reflectante. El cristal de berilo, usado desde antiguo, alude en realidad a una familia:

  •       El berilo verde es la esmeralda.
  •       El berilo rosa es la morganita.
  •       El berilo azul es el aguamarina.
  •       El berilo blanco es la goshenita.
  •       El berilo verde amarillento es el heliodoro.

Preparación de la sesión adivinatoria

Para una sesión de cristalomancia, debe elegirse el momento en el que el consultante y el lector se encuentren en un estado de tranquilidad. La sala de lectura debe resultar propicia para mantener ese estado y favorecer la meditación. Puede iluminarse con una vela ubicada tras el lector. La temperatura templada y el silencio contribuyen al ambiente de recogimiento.

Para ejercer la cristalomancia, el objeto perfecto es una esfera de cristal de roca. La bola debe tener un diámetro de mayor de 5 cm y colocarse sobre una tela negra que evite reflejos.  

El vidente contempla el interior de la bola mediante el enfoque de su concentración, pero sin forzarla. La bola de cristal debe ubicarse 30 cm bajo la línea visual. Según la facultad más desarrollada por el vidente, podrá percibir con preponderancia imágenes o sonidos.

Adivinación con la bola de cristal

Alcanzado el estado de concentración adecuado, el vidente preguntará a la bola la cuestión que necesita saber el solicitante. Aunque le parezca contemplar un sinsentido de visiones ajenas a la pregunta, anotará todo lo que vea para un posterior análisis.

Los videntes comienzan por distinguir brumas coloreadas antes de poder vislumbrar gente u objetos. Para descifrar las imágenes, cada vidente posee un código personal. Cada imagen se asociará con algo en concreto, como tristeza, contrariedades o alegría. Independientes al código personal del vidente, las imágenes ascendentes significan buenos presagios, los desplazamientos a la izquierda atañen a la faceta espiritual, y hacia la derecha se trata de situaciones lejanas en el pasado o el futuro. Las imágenes descendentes son negativas.