Origen del tarot

Existe poca documentación sobre el uso del tarot en Europa. Documentos del siglo XIV lo mencionan relacionado con la prohibición del juego en la ciudad española de Barcelona, y corroboran su posterior difusión por el resto del continente.

Debe tenerse en cuenta que, en la época previa a la invención de la imprenta, las barajas se creaban a mano. Las debían de pintar artesanos especializados en iluminación, y resultaban objetos muy caros al alcance de pocos bolsillos. Por la baja producción, también eran escasas y pocos ejemplares sobrevivieron hasta la actualidad.

Tampoco existe la certeza del origen de los arcanos mayores y su simbología. Es igualmente un misterio si nacieron en la misma baraja, o se incorporaron a una baraja común a partir de otros juegos de naipes diferentes.

Uso en cartomancia del tarot

La cartomancia es el arte de la adivinación mediante los naipes de la baraja. Las barajas más utilizadas son el tarot de 78 naipes, y el de 36. El tarot es una baraja que trascendió el uso lúdico y se utiliza desde el medievo para la adivinación. Otras fuentes remontan sus orígenes al antiguo Egipto. El tarotista, después de una tirada de naipes, puede interpretar, según la disposición de las cartas, cuestiones sobre el presente, pasado y futuro del consultante. Primero se interpretan las cartas individualmente, y luego en grupo según la posición del naipe respecto a los demás.

Tarots clásicos

Las barajas primitivas constaban de 56 cartas semejantes a la baraja española actual. Ya en el siglo XV aparece información documentada sobre la incorporación a la baraja de cartas que desempeñan el papel de los arcanos. E incluso se ubican barajas con trionfi, o triunfos (arcanos mayores), de uso frecuente en las cortes de Europa y entre la alta sociedad renacentista.

Tarot Cary Yale

El tarot más antiguo que ha sobrevivido son los 66 naipes del tarot llamado Cary-Yale Tarocchi, o Visconti-Modrone. Sus cartas han sido muy reproducidas. El artista Bonifacio Bembo creó la baraja alrededor del año 1442 por encargo de la poderosa familia Sforza, condotieros milaneses. Las cartas se custodian en diferentes instituciones del mundo, salvo los naipes que representa el Diablo y la Torre, que se encuentran perdidos.

Otras fuentes apuntan a diferentes fechas y a más colaboradores en la elaboración, aparte de Bembo. La baraja posee un significado político, pues se encargó para glosar la llegada al poder en la ciudad lombarda de Francesco Sforza y su esposa Bianca Maria Visconti.

Tarot de Marsella

Famosa baraja inspiradora de los tarots posteriores, tanto en el formato, como en la simbología. La baraja consta de 78 cartas divididas en 2 grupos de arcanos: mayores y menores. Los mayores son 22 naipes: uno sin numerar, que representa el Loco, y 21 cartas. Cada arcano posee una figura alegórica que lo describe, y su representación apenas ha cambiado en quinientos años.

Los arcanos menores son las restantes 56 cartas. Se dividen en los mismos palos y figuras que la baraja española, y en otros modelos con los palos de la baraja francesa.

Tarot Rider-Waite

Es la baraja de tarot más popular en los países anglosajones. La crean a comienzos del siglo XX la dibujante Pamela Colman y el ocultista Arthur Edward Waite, rosacruz y masón británico. Este tarot emplea representaciones pródigas en detalles de los arcanos, incluidos los menores, en busca de la conservación del sentido de su simbología.

Waite explica que su baraja representa de forma simbólica la sabiduría colectiva humana, y quiso amalgamar en su baraja un sincretismo entre la cábala judía, el misticismo cristiano, la astrología y la alquimia.