Este arte adivinatorio se ejercita mediante la lectura de humo. Las emanaciones producidas por una llama, como el fuego mismo, se convierten en una sencilla y poderosa herramienta de adivinación. Es aún mejor practicar este arte al aire libre si quieres seguir las viejas tradiciones, ya que es necesario quemar un combustible y generar humo.

Se relaciona con las interpretaciones de los antiguos ante los altares rituales donde se había llevado a cabo un sacrificio. Las ofrendas propiciatorias a los dioses eran quemadas, o se echaba sobre carbones al rojo ciertas sustancias para producir las emanaciones.

Técnica de la capnomancia

El mismo proceso, muy simplificado, también puedes ejecutarlo en tu casa, sin necesidad de fuego, por medio de una vara de incienso u otras mezclas de hierbas aromáticas. El olor desprendido por las sustancias añadidas al incienso te ayudará también a encontrar la concentración adecuada para llevar a cabo esta mancia.

Al aire libre, se procede, pero siempre con responsabilidad para que el fuego no se descontrole. Primero se traza un círculo de piedras donde encender una hoguera. Para quemar, la madera perfecta, si fuese posible, es la de sándalo, u otra madera fragante.

Te sientas ante la hoguera o el incienso con los ojos cerrados y las piernas cruzadas para meditar con profundidad sobre la consulta que necesitas responder. El humo debe respirarse brevemente e interpretar cómo reacciona a tu exhalación. En la antigüedad se aspiraba el humo producido por los restos de las víctimas de los sacrificios cuando eran quemadas en los altares. Según la interpretación tradicional:

  • El humo hacia la derecha significa un indicio auspicioso.
  • El humo hacia la izquierda muestra una respuesta es negativa.
  • El humo en línea recta significa que no hay contestación, o que la situación no está madura todavía.